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La marca de relojes de lujo Vacheron Constantin no es muy popular entre el gran público, entre los consumidores no iniciados, pero entre los artesanos relojeros goza de una reputación irrefutable, gracias a su larga historia de excelentes relojes.

El fundador de la marca Vacheron Constantin, Jean Marc Vacheron, comenzó su carrera como artesano relojero en el año 1755 en Ginebra. En un breve espacio de tiempo, consiguió granjearse una merecida reputación debido la calidad de su trabajo, lo cuál le llevó a ser requerido por las Cortes Reales de la mayoría de los países europeos.

Los relojes Vacheron Constantin eran producidos de manera absolutamente artesanal, de forma que todas las piezas eran cortadas y manipuladas por las manos de los artesanos. De esta forma se conseguía que cada reloj fuera único y exclusivo, aunque generaba problemas a la hora de reponer piezas estropeadas o de producir algún modelo en serie.

Por ello, la incorporación de Georges-August Leschot a la fábrica fue muy importante ya que él fue el que incorporó una gran gama de procedimientos novedosos para la realización de modelos en serie, con lo que se garantizaba una mejor rentabilidad de la fábrica. Fue tanta la reducción de costes que generó que Vacheron Constantin se convirtió en proveedor habitual de piezas para otros artesanos relojeros suizos.

Como dato curioso, cabe mencionar que esta introducción de procedimientos empresariales y maquinaria específica para la producción de relojes que hasta entonces se hacían de manera absolutamente artesanal, mereció una mención en ‘El Capital’, de Karl, Marx, que presentó a la marca Vacheron Constantin como ejemplo.

Todo ello hizo que la marca Vacheron Constantin fuera conocida internacionalmente y que se convirtiera en el referente mundial en la industria de los relojes. Esa reputación se fue retroalimentando con los primeros premios en numerosos certámenes de relojes, con lo que durante el siglo XIX la marca fue considerada como la mejor compañía de relojes del mundo.