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La seña de identidad de los relojes de lujo de la marca Maurice Lacroix es la pulcritud en el trabajo y la obsesión por la excelencia en todos y cada uno de los procesos de manufactura de cada pieza.  Esto lleva a que la producción de todos los modelos que aparecen bajo la firma necesiten de un total de 300 fases, cada una de las cuáles está estrictamente controlada y supervisada en la sede central de la compañía en Zurich.

La marca Maurice Lacroix es muy joven, tiene apenas 34 años de historia – la marca apareció en el año 1975. A pesar de ello, ha sabido granjearse un gran prestigio y fama internacional, pudiendo competir en la actualidad en igualdad de condiciones con sus competidores, la mayoría de los cuales lleva más de 100 años en la industria relojera.

Pero Maurice Lacroix ha sabido captar la atención de los amantes de la relojería exclusiva y de calidad, de la precisión que no está reñida con la estética. La compleja elaboración de los mecanismos es una de las notas más características de la marca.

Tras años de investigación y de desarrollo y de haber lanzado al mercado modelos realmente atractivos, la marca dio un salto cualitativo en el año 2003 cuando lanzó al mercado el Masterpiece double Retrograde de Maurice Lacroix. Este modelo llevaba incorporadas dos pantallas retrógradas en su interior, lo cuál supuso una revolución técnica en el sector.

Sin embargo, el mejor momento de la marca y el modelo que ha colocado a Maurice Lacroix donde se encuentra en estos momentos ha sido el Memoire 1, presentado hace muy poco, en el año 2008. Se trata del primer reloj mecánico que lleva incorporada una función de memoria, con la que ha dejado sorprendidos a todos sus competidores.

Y todo ello lo ha conseguido manteniendo su más absoluta independencia, ajena a las fusiones entre compañías y a la globalización que se está viviendo también en la industria relojera. v