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La marca Girard Perregaux tiene el honor de haber sido la primera marca relojera en fabricar relojes en serie, para poder hacer frente a un gran pedido que había recibido de la Armada alemana. Concretamente, en el año 1897, los alemanes solicitaron a la fábrica un total de 2.000 relojes.

Pero la historia de la marca comenzó mucho antes, unos cien años antes, cuando en 1791 un jovencísimo Jean François Bautte, con tan solo 19 años, diseñó dos relojes de una estética rompedora y atractiva, con los que consiguió que el relojero titular de su taller, Jacques Dauphin, le hiciera socio del taller y comenzaran a trabajar juntos en el negocio.

Tal fue el éxito de la mutua colaboración, que en el año 1830 la fábrica contaba con 300 artesanos relojeros trabajando en ella, y la fama y reputación de la marca se había extendido por todo el mundo gracias a la tremenda calidad y precisión de sus relojes.

Otro punto importante en el desarrollo de la marca fue el desarrollo del mecanismo Gyromatic, mediante el cuál se podían realizar maquinarias extraplanas. Corría el año 1957, y con ello Girard Perregaux demostró que quería seguir a la cabeza de la modernidad relojera.

De hecho, Girard Perregaux estuvo entre las primeras marcas relojeras que comenzaron a comercializar los modelos electrónicos, produciendo en el año 1970 su primer reloj de cuarzo, y desde el año anterior, fabricando los mecanismos electrónicos en las propias instalaciones de la casa.

Sin embargo, el gran éxito de la marca está en los relojes de lujo, en la exclusividad de los modelos, lo cuál quedó demostrado en el año 1982 cuando Girard Perregaux lanzó al mercado el reloj con mecanismo mecánico tourbillon y tres puentes de oro. Para poder terminar cada reloj se necesitaban 8 meses, ya que cada pieza era tratada artesanalmente, con lo que se sacaron solo 20 relojes al mercado que ahora son piezas codiciadas por los coleccionistas de relojes de lujo.