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La marca de relojes Breguet se aleja un tanto del estereotipo de marca suiza enraizada en las tradiciones relojeras suizas más rancias. Por el contrario, Breguet tiene su origen en Francia, y ha combinado desde sus comienzos su producción de joyas con la fabricación de relojes.

La aparición de la marca Breguet data del año 1775 cuando Abraham Louis Breguet puso en marcha un pequeño taller artesanal de alta joyería y relojes de lujo en la bohemia París, con el objetivo de abastecer a la aristocracia previa a la Revolución Francesa.

Pero la gran aportación de la firma Breguet a la historia de la tradición relojera fue la invención del mecanismo de tourbillon, el cuál se utiliza en gran cantidad de los relojes que vemos hoy en día, por sus tremendas prestaciones. Tampoco hay que olvidar sus aportaciones a la nomenclatura relojera como es la ‘rosa guilloché’ o ‘las manecillas Breguet’.

Su reputación y popularidad le vinieron de la mano de los personajes más importantes de la historia francesa, ya que personas como Maria Antonieta y el rey Luis XVI de Francia llevaron relojes Breguet, lo cuál dio a la marca una gran fama internacional.

En la actualidad, la marca Breguet no ha conseguido conservar su independencia y se encuentra inmersa dentro del grupo Swatch, que es uno de los grupos relojeros más importantes a nivel mundial.  Aún así, sus colecciones conservan el halo de exclusividad que siempre caracterizó a la firma.

Entre sus colecciones destacan las colecciones para mujeres Reina de Nápoles, que se caracterizan por la forma ovalada de su caja a la que se le añaden trabajos artesanales en oro blanco, diamantes, y, lo más especial y original de la firma, el coral.  Esta colección es una clara muestra de su gran experiencia, no solo en la fabricación de mecanismos para relojes, sino también en la manipulación de piedras preciosas para la producción de joyas de todo tipo.